Carnavales en la Argentina
El carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (desde finales de enero hasta principios de marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas
fiestas similares en cualquier época del año. A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.
La época de carnavales en la Argentina, genera un gran incremento de ganancias en toda clase de negocios: hoteles, restaurantes, casinos, confiterías, comidas al paso, cotillón, y todo lo necesario para preparar las vestimentas de acuerdo al motivo escogido por cada agrupación. Además las empresas de Turismo ofrecen paquetes completos, para cualquiera de las zonas preferidas por el pasajero. Las más solicitadas son Corrientes, Capital y Gualeguaychú (Entre Ríos).
Las posibilidades que ofrece nuestro país son variadas y disímiles, acorde con su geografía múltiple y la pluralidad cultural de sus habitantes.
La época de carnavales en la Argentina, genera un gran incremento de ganancias en toda clase de negocios: hoteles, restaurantes, casinos, confiterías, comidas al paso, cotillón, y todo lo necesario para preparar las vestimentas de acuerdo al motivo escogido por cada agrupación. Además las empresas de Turismo ofrecen paquetes completos, para cualquiera de las zonas preferidas por el pasajero. Las más solicitadas son Corrientes, Capital y Gualeguaychú (Entre Ríos).
Las posibilidades que ofrece nuestro país son variadas y disímiles, acorde con su geografía múltiple y la pluralidad cultural de sus habitantes.
Es así como tenemos distintas celebraciones del carnaval según la región.
Litoral
El carnaval correntino
El Carnaval es, en la provincia de Corrientes, un hecho artístico que genera la entusiasta adhesión de la comunidad. En la ciudad de Corrientes, Capital Nacional del Carnaval, tuvo dos etapas claramente diferenciadas en sus características y modos de expresión popular: el Carnaval de los Barrios -del que hay constancias fotográficas desde la década del 20 y registros de crónicas periodísticas desde el siglo XIX- que comenzó a decaer hacia fines de la década del cincuenta, y el Carnaval de las comparsas, cuyas primeras manifestaciones se produjeron en 1961, y es al que llaman “Carnaval Correntino”.
Hasta ese momento, los Corsos eran desfiles de coches decorados y carrozas en las que los barrios presentaban sus reinas y princesas. La década del cincuenta estuvo marcada por carrozas escultóricas memorables, que fueron sin a lugar a dudas el principio de una tradición artesanal vinculada al Carnaval, muy propia de Corrientes. La ciudad entera esperaba la carroza humorística que resumía a todas las que habían construido para ese Carnaval, en las que los carroceros mismos con otros amigos se vestían de Reinas y Princesas, cuando no de esculturas vivientes.
En1961, las comparsas Ara Berá y Copacabana irrumpieron en el escenario carnavalero y tomaron la posta que los barrios habían sostenido hasta entonces.
Lo hicieron bajo la influencia del Carnaval de la ciudad de Paso de los Libres, que es madre de Carnavales en Corrientes, pero con un sello propio que las distinguió desde el principio. Pocos años después, nació Frou Frou, que ahora hace apariciones esporádicas en el Carnaval. Y hubo otras, que más tarde desaparecieron o se fundieron en las agrupaciones mayores: Saudades, Brotolandia, Bahía, Ñandé Mbaé y más. El espectáculo comparsero fue creciendo y dejando de ser sólo una exteriorización de alegría pasajera e informal, para adquirir el carácter teatral, con puestas complejas, coreografía y musicalización cuidada que hoy caracterizan al Carnaval Correntino.
Los coreógrafos y diseñadores, fueron definiendo el estilo e identidad de sus respectivas agrupaciones, apoyados en diseños de vestuario y carros cada vez más refinados y exquisitos, en un proceso vivo que se renueva y continúa a través de los años.
En 1980 nacieron Sapucay, tercera gran comparsa y Samba Show, primera Agrupación Musical creada en este Carnaval. Más tarde apareció Samba Total, que hoy escribe una larga crónica de premios.
Las Agrupaciones Musicales tienen una configuración diferente a la de las Comparsas. Con formación de banda, el sesenta por ciento de sus integrantes constituyen la batería de percusión y el cuarenta por ciento restante el cuerpo de baile, criterio inverso al de las conformación de las Comparsas. Su característica es producir un efecto visual y musical mucho más directo, más llano. Su coreografía es exclusivamente de marcha y avance. Si bien son temáticas, y eso conceptualiza su vestuario, su argumento es sólo una leve línea conductora del desfile. No participan en los shows salvo, eventualmente, como animadoras invitadas.
El Carnaval Correntino padeció un letargo de diez años que marcó profundamente su futuro y minó su trayectoria, su desarrollo y su crecimiento con obstáculos y dificultades.
En 1981 el Gobierno Provincial decidió no organizar el Carnaval de Comparsas. No obstante, en algunos barrios, obstinadamente, los correntinos siguieron marcando su pasión por esta fiesta. Los parches comparseros intentaron renacer y recalentarse en 1984, en un alarde de coraje que demostró que el Carnaval, bajo un sistema de co-gestión público-privada, podía autofinanciarse si la comunidad y las fuerzas vivas participan y lo apoyan y el gobierno no declina su responsabilidad. Pero volvió el silencio por otros diez años. Después de 1981, la fórmula dejó de funcionar porque el Estado se desinteresó del Carnaval y los participantes no tenían como objetivo organizarlo ni contaban con estructura interna para ello. Las Comparsas y Agrupaciones Musicales de Corrientes son Asociaciones Civiles sin fines de lucro.
El ejemplo del interior de la provincia, sostenido con esfuerzo, despertó de nuevo, al cabo de diez años, al Carnaval de la Capital. En 1995, Ara Berá y Sapucay, Samba Show y Samba Total volvieron por sus fueros. También lo intentó Copacabana, la otra “grande”, pero no logró recuperar el tiempo perdido.
En estos años, el carnaval capitalino recreó su brillo y su fuerte carácter teatral, con puestas de teatro-danza de gran jerarquía, protagonizadas por jóvenes que suplen la falta de preparación académica con la pasión comparsera. La Comparsas se pusieron a la altura del desafío: refinaron cada vez más la
búsqueda de temas, profesionalizaron las áreas de diseño de vestuario y coreografía, perfeccionaron sus espectáculos hasta niveles increíbles.
Los talleres, en los que se realizan las estructuras de espaldares, tocados y elementos, llegaron a un grado tal de maestría en su oficio que son modelo en el país, aún en los más altos niveles del teatro musical y de revista.
Los correntinos tienen otra vez su fiesta mayor que los convoca a vivar a sus comparsas, en una fervorosa competencia que no enturbia su natural calma y pacífica manera de convivir, más allá de la anécdota intranscendente a que puede llevar el entusiasmo de las tribunas rivales y que, las más de las veces no hace más que agregar sabor a la competencia. La sangre nunca ha llegado al río, pero el antagonismo es fuerte, expresivo, impetuoso.
Los protagonistas de la fiesta son las tres Grandes Comparsas: Ara Berá, Sapucay y Arandú Belheza, la más joven. Y las Agrupaciones Musicales que son ya siete, encabezadas por las dos decanas: “Samba Show” y la imbatible “Samba Total”, seguidas de cerca por “Imperio Bahiano” que, pese a sus pocos años, ya está entre las grandes. En este rubro suman nombres como los de “Emperatriz”, “Sambanda”, “Kamandukaia” y “Académicos”, conformada por veteranos que este año participan como invitados.
El de Corrientes es un Carnaval de Arte y Pasión.
Arte en la realización del vestuario, en las puestas teatrales de sus show en los que las comparsas desarrollan su argumento, su historia, en un espectáculo coreográfico de danza-teatro con formato de gran musical, en el escenario de anfiteatro “Mario del Tránsito Cocomarola”. Arte en la interpretación de sus grandes bandas y orquestas y en el virtuosismo de sus percusionistas. El comparsero correntino realiza un mes de ensayos diarios, sometido a una disciplina voluntaria que proviene de su compromiso con su Comparsa.
Pasión en el comparsero, que compite sólo por el honor. En Corrientes, el premio que desvela a los bailarines, enardece a los percusionistas y exalta al público es sólo un trofeo. Aquí no hay premio en dinero.
Pasión en la tribuna que exterioriza su fervor con un canto y un grito que no cesa nunca; que baila al son de su Escuela de Samba, que se emociona y no esconde sus lágrimas cuando pasa su Comparsa.
Por eso dicen los correntinos que su Carnaval es “un milagro cultural”: es el único acontecimiento cultural, posiblemente del mundo, que origina una competencia apasionada y caliente, vibrante y fuerte, que no deja a nadie afuera: lugareños y visitantes toman partido y se involucran con vehemencia en la rivalidad comparsera.
Cada traje es único. Aquí no hay elaboración en serie. Se borda, se pega, se pinta, se modela traje por traje. Cada integrante confecciona el suyo bajo las directivas de un Jefe de Grupo y con instrucciones precisas de la Comparsa, y acaba dominando la técnica. Aquí no hace demasiada falta una Escuela de
Carnaval: las Comparsas son la escuela en la que se enseña, además de a ser comparsero “con piel y todo” –como ellos mismos se definen- a ser artesanos exquisitos. Los realizadores dominan el tratamiento de cada material, son capaces de lograr con ellos los más difíciles efectos de luz, de color, de movimiento. La estética de este Carnaval se renueva constantemente: los diseñadores están siempre planteando desafíos en la forma, en el equilibrio y rendimiento de las estructuras, en la originalidad de los elementos, en el uso del color y la búsqueda de paletas siempre renovadas.
El Carnaval de Corrientes es el feudo de la Reina Mayor de todos los Carnavales del País: la elegida ostentará por un año el título de Reina Nacional del Carnaval.
El espíritu comparsero del correntino es irreductible. No puede sustraerse al llamado de los tambores. Las condiciones que hacen posible este Carnaval Correntino son una responsabilidad compartida de los dirigentes de comparsas, el Estado y la comunidad, que no admite renuncias si se quiere de veras que esta hermosa fiesta siga creciendo. Los correntinos anhelan que su “milagro cultural” se concrete en breve, en la obtención del espacio propio, en el que pueda capitalizarse en infraestructura y equipamiento adecuado al mega-evento que es su Carnaval, toda su esforzada y tenaz trayectoria.
Entre Ríos
La costumbre de los festejos correntinos se trasladó a la vecina Entre Ríos, donde se arraigó en varias localidades como Victoria (denominada "Capital Provincial del Carnaval"), Concordia, Concepción del Uruguay, Gualeguay y Gualeguaychú, esta última considerada –en la materia– como el centro más grande de la provincia.
Al igual que en Corrientes, las diferentes comparsas entrerrianas compiten entre sí para obtener el triunfo. Un jurado especializado evalúa diferentes aspectos de cada una: pertinencia del tema elegido, diseño e imagen, iluminación, vestuario, música y coreografía.
El carnaval de Gualeguaychú
Carnavales de Gualeguaychú, el carnaval del país...
En Enero y Febrero, Gualeguaychú explota al ritmo de su carnaval, con las mejores batucadas danzan los pasistas y bailarines, reinas, carrozas brindando un show único denominado el carnaval del país.
Gualeguaychú, Entre Ríos desarrollo un corsódromo que es el primero de su tipo en el país, con una extensión de 500 mts. de largo y un ancho de 10 mts. útiles. Tiene comodidad para 30.000 espectadores sentados en tribunas, palcos y zona vip.
El Corsódromo fue construido debido al asombroso desarrollo del Carnaval de Gualeguaychú.
Tres comparsas compiten presentándose por año a partir del año 2002, permiten a los turistas sentir, experimentar y encarnar el sentido del carnaval:
liberación de las ataduras culturales y sociales que organizan y modalizan la vida cotidiana.
Hoy el carnaval de Gualeguaychú es el ámbito en el que los sentimientos contenidos, entre tambores, lentejuelas y plumas encuentran su lugar de expresión
y canalización. Las cinco comparsas se preparan y visten de gala esperando el desentierro del rey Momo; para morir junto a su rey al terminar febrero; y volver a nacer el año siguiente explotando con alegría y energías renovadas.
Papelitos, O´Bahía, Marí - Marí, Kamarr, Ara-Yeví, cinco comparsas que ponen cada noche en escena unas 2.000 personas las que, durante tres horas de colorido y emocionante espectáculo brindan al público el candor de cuerpos que vibran al compás de los ritmos más convocantes.
Noroeste
Carnaval de Jujuy
A modo de prólogo, a comienzos de febrero en diferentes localidades se entonan las primeras coplas en los jueves de compadre y de comadre (para hombres y mujeres, respectivamente, y con una semana de diferencia). Posteriormente y tras las ofrendas a la Pachamama, con la participación de comparsas (con máscaras) y público (sin ellas) tiene lugar el "desentierro" del carnaval, en un mojón regado con bebidas y al que se arrojan hojas de coca y cigarrillos encendidos. Tal ritual en torno al diablo carnavalero se apoya en la creencia de que el sol rojo fecunda a la Madre Tierra, dando origen a semillas, raíces, troncos, follajes y frutos de la región. El festejo, encabezado por bastoneros que encarnan al diablo con máscaras y trajes coloridos, se acompaña con talco en el rostro, hojas de albahaca en las orejas, serpentina, papel picado y bailes que congregan a toda la comunidad. El Domingo de Tentación se vuelve a enterrar al diablo, que permanecerá oculto un año. Los festejos más renombrados son los de la Quebrada de Humahuaca, destacándose además en Tilcara la realización de Fortines (organizados por familias tradicionales y en lugares cerrados).
Carnaval de Salta
En el Valle Calchaquí después de las corridas y juegos con agua, los carnavaleros estilan a reunirse para almorzar comidas apetitosas y generalmente abundantes. Tras reparar fuerzas, se reinician los preparativos con el cambio de ropas mojadas y, en alarde, se cambia el montado para lucir caballo fresco y brioso, mientras se entrecruzan bromas e ironías. Luego comienza el baile que se intercala con tiradas de harina, papel picado y el contrapunto de coplas que alude a temas como el amor, el cortejo, la broma hacia el otro, con intenciones eróticas picarescas.
Los festejos provinciales más célebres tienen lugar en Campo Quijano, San Carlos y San Antonio de los Cobres.
En Salta
Carnaval de Buenos Aires
Cada año el Programa Carnaval Porteño invita a participar de los corsos de la Ciudad de Buenos Aires. En su edición 2011 ofreció toda la música, alegría y color de cientos de murgas que se presentaron por los barrios porteños, para el disfrute de vecinos y vecinas.
Declaradas Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires en 1997, las murgas experimentan uno de sus momentos de mayor esplendor. Al tiempo que rescatan el hacer marcado por una herencia, se inventan a sí mismas como expresión artística propia de estos tiempos. En 1869 se realizó en Buenos Aires el primer corso, con comparsas de negros y de blancos tiznados, que relucían con sus disfraces y su ritmo, mientras su canto y su baile alocado y armónico disparaban piernas y brazos al aire.
Las letras de las murgas se llaman "críticas" y unen la denuncia con la risa, el color y el baile. En cuanto a su forma artística lo que distingue a la murga porteña de otras es, además de su vestimenta (levita, guantes, galera y bastón), el bombo con platillos y los distintos ritmos, tradicionales que se utilizan para diferenciar cada barrio.
La murga, es una formación que implica organización, desarrollo artístico, compromiso social y celebración popular, y ha florecido en distintos puntos del país en los últimos años. La pionera es la murga porteña. Las murgas y el carnaval son una expresión artística de los márgenes, el canto al barrio y expresión de un folclore urbano. Cultiva un modo de hacer artesanal y aficionado. En los últimos años el carnaval porteño vive una época de fuertísima revitalización y cambios. La murga fue una de las formas de arte social que más creció en el país al ritmo de las crisis políticas y económicas. Desde ese lugar de contención artística, que tiene sede en cada barrio, es la construcción de un espacio colectivo en el que se generan el aprendizaje de trabajar en conjunto, la transmisión de una herencia, la creación de un lugar de identidad.










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